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Cuento para compartir · 5–8 años · 13:01
La chocolatería de Tere

Ángel entra con Vanesa en una chocolatería cuyo cartel anuncia que los bigotes no se cobran. Tere prepara dulces que, dentro de esta historia, transforman durante un minuto a quien los prueba. Un conejo, un pingüino y un elefante protagonizan una visita que se complica cuando una nube de merengue se lleva la cucharilla de la fiesta. Entre risas, observaciones e intentos, los personajes buscan cómo recuperarla. La actividad propone continuar esa imaginación con un escaparate dibujado, sin cocinar ni probar ingredientes.
Ver y escuchar el cuento
- Edad orientativa
- 5–8 años. Para compartir en familia.
- Duración del vídeo
- 13:01
Ver «La chocolatería de Tere» en YouTube
Más abajo encontraréis un extracto del cuento para leer juntos.
El escaparate de los sabores imaginarios
Tiempo: 10–15 minutos. Materiales: una hoja grande, tres papeles pequeños y lápices de colores. Vais a inventar una chocolatería de papel: las transformaciones son parte del cuento y del juego, no efectos de los alimentos reales.
- Cread tres dulces dibujados. Dad a cada uno una forma y un color. Pueden ser bombones cuadrados, galletas con ventanas o una tableta con lunares. No necesitáis comida para montar el escaparate.
- Inventad sus etiquetas. Elegid nombres como «tarde de cometas» o «charco con cosquillas». Al dorso de cada papel, dibujad el animal que representa. La persona adulta puede escribir lo que el niño o la niña dicte.
- Jugad a comprar. Una persona atiende y otra visita la tienda. Antes de escoger, leed o mirad toda la etiqueta y comentad cómo se movería ese animal dentro de vuestra historia.
- Representad un detalle. Haced unas orejas de conejo con las manos, un saludo de pingüino o una trompa con el brazo, sentados si preferís. Después cambiad los papeles.
Variación opcional: inventad una campanilla que salude con una frase diferente a cada visitante. Quien no quiera representar animales puede dibujar sus huellas y explicar por dónde han pasado.
Tres preguntas para conversar, si os apetece
- ¿Qué tenía de especial la campanilla de Tere?
- ¿Por qué no sirvió convertirse en pingüino para volar hasta la nube?
- ¿Cómo llamarías a un dulce de vuestra chocolatería imaginaria?
Podéis elegir una pregunta o dejar la conversación para otro momento. No hace falta responderlas todas.
Un extracto para leer en familia
Érase una vez una chocolatería que tenía un cartel bastante extraño en la puerta:
CHOCOLATE CALIENTE.
DULCES RECIÉN HECHOS.
LOS BIGOTES NO SE COBRAN.
Ángel lo leyó dos veces.
—Mamá, ¿aquí también cortan el pelo?
Vanesa miró el escaparate. Había bombones azules, piruletas con estrellas dentro y una tableta que cambiaba de color cuando alguien bostezaba.
—Creo que será mejor preguntarlo.
Al abrir la puerta, la campanilla hizo:
—¡Tilín! ¡Qué bien que habéis venido!
Ángel se detuvo con un pie dentro y otro fuera.
Detrás del mostrador, una mujer de pelo rizado se estaba colocando un lápiz detrás de la oreja. Llevaba un delantal violeta, zapatillas amarillas y una pequeña mancha de chocolate en la nariz.
—Soy Tere —dijo—. La campanilla es un poco charlatana. Ayer estuvo saludando a un paraguas durante veinte minutos.
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Cuento y adaptación editorial: Carnet de Padres. Imágenes creadas con ayuda de IA y narración sintética, con selección y montaje del proyecto.
