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Cuento para compartir · 5–8 años · 3:52
El castillo que se puso los zapatos

Botaviento quiere asistir al cumpleaños de su amigo el faro, pero sus dos botas son izquierdas. Lía, papá y el dragón Tilo prueban cómo ayudarlo y descubren que mirar el problema desde otro lugar puede abrir una ruta inesperada. Un escarabajo en una cáscara de nuez les da una idea, aunque el viaje todavía guarda algún contratiempo. Este cuento breve combina humor, imaginación y una visita muy esperada. Después del vídeo podéis inventar nuevos usos para un objeto y dibujar juntos una solución para vuestro propio personaje.
Ver y escuchar el cuento
- Edad orientativa
- 5–8 años, para compartir en familia.
- Duración del vídeo
- 3:52.
- Proyecto
- Carnet de Padres.
Ver «El castillo que se puso los zapatos» en YouTube
Las edades son orientativas. Podéis elegir según los intereses de vuestro hijo o hija y acompañar a los más pequeños.
El taller de los objetos con otra vida
Lía imagina las botas de Botaviento como barcos. En este taller de dibujo podéis dar usos fantásticos a un objeto corriente, sin necesitar construirlos de verdad.
Materiales: una hoja por participante, lápices de colores y un calcetín limpio, una caja vacía o una cuchara para observar.
- Mirad el objeto. Elegid uno y describid su forma antes de dibujar: qué partes tiene, dónde hay un hueco y qué recuerda a cada persona. Dejad que aparezcan respuestas distintas.
- Inventad a quien necesita ayuda. Puede ser una torre que quiere visitar a un amigo, una nube que pierde sus cartas o un dragón que busca sombra. Decid qué quiere hacer y qué se lo dificulta.
- Diseñad otra función. Dibujad el objeto convertido en una solución: el calcetín podría ser un túnel para cartas; la caja, un jardín viajero. Añadid flechas y explicad cómo lo usaría vuestro personaje dentro de la ficción.
- Probadlo contando. Narrad el primer intento. Introducid un pequeño contratiempo y dibujad un cambio que ayude a continuar, como Lía y papá hacen con la vela.
Variación: cada persona imagina un uso diferente para el mismo objeto. Reunid los dibujos en una hoja y poned nombre a vuestro taller de inventos.
Tres preguntas para conversar, si os apetece
- ¿Qué observa Lía en el lago antes de proponer que las botas sean barcos?
- ¿Cómo se ayudan cuando se suelta una esquina de la vela?
- ¿Qué objeto de casa convertirías en algo nuevo dentro de un cuento?
Podéis escoger una sola pregunta y escuchar lo que surja. También podéis pasar directamente al juego o dejarlo para otro momento.
Un fragmento de El castillo que se puso los zapatos
Este es un extracto del guion. La historia completa está en el vídeo.
A las nueve y tres minutos, un castillo llamó a la ventana de Lía.
No llamó con los nudillos, porque los castillos no tienen nudillos. Dio tres golpecitos con la punta de una torre.
—Perdonad —dijo—. ¿Os sobra un calcetín? Preferiblemente, del tamaño de una plaza.
Lía miró a papá. Papá miró el libro que acababan de abrir. En la página había un castillo dibujado. O, mejor dicho, había el hueco de un castillo que se había marchado.
—Creo que es del cuento —susurró ella.
—Espero que vuelva —respondió papá—. Lo teníamos prestado.
El castillo estornudó. De una chimenea salió una nube con forma de patata.
Una llave de media luna abrió la puerta del libro. Lía y papá entraron en una pradera. Aquel atajo solo unía la pradera con su habitación.
El castillo llevaba dos botas verdes con cordones azules.
—Soy Botaviento. Quiero ir al cumpleaños de mi amigo el faro, pero mis dos botas son izquierdas.
A su lado esperaba Tilo, un pequeño dragón azul.
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Cuento y adaptación editorial: Carnet de Padres. Imágenes creadas con ayuda de IA y narración sintética, con selección y montaje del proyecto.
